“La Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU, 1948) incide en el respeto fundamental a la dignidad humana y a las diferencias, exigiendo el cumplimiento de esos derechos sin discriminación por raza, color, idioma, religión, opinión política, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”

 

Nos basamos en el principio de normalización, hecho en el que las personas con diversidad funcional, no forman un grupo que deba ser marginado por sus especiales características, sino que se trata de personas con capacidades y de ciudadanos con unos derechos y obligaciones como todos los demás.

 

Consideramos erróneo hablar de diversidad funcional desde el punto de vista limitador. Día a día vemos en la sociedad personas con discapacidades pero que no son catalogadas como tales. Si nos centramos en el deporte de la escalada, nos encontramos personas que no tiene  nivel o experiencia y se les suele colocar todo tipo de ayudas para hacer posible su ascensión haciendo posible la realización de la actividad.

Cuando nos encontramos con una persona que presenta diversidad funcional, automáticamente se nos presenta la idea de que esta persona no se va a valer por sí misma y no debería practicar esta actividad.
Esta es la idea que queremos eliminar. Cualquier persona, independientemente de sus capacidades, puede realizar todo aquello que se proponga.

 

Así que, ¿a qué esperas para probar el mundo de la escalada?